“El Estado No apoya el Deporte”

Fue integrante de Copa Davis y estuvo en la celebración de la centuria del Club de Tenis de Angol.

ENTREVISTA DE JORGE ABASOLO

Fue campeón del mundo antes de los 16 años. Entre otros, derrotó a Rafael Nadal. En su momento fue considerado como la gran promesa del tenis nacional. Sin embargo, algo pasó por el camino y nunca explotó todo su potencial. En esta nota admite que no se farreó ninguna posibilidad.

Y le creo. Lo que ocurre es que Aguilar entró a un selecto grupo de super estrellas, donde la competencia es muy intensa y muchas carreras se pueden tronchar…cuando no, ser superadas por otros que ansían lo mismo.

En 2001 Jorge Aguilar ganó el mundial sub 16 y se convirtió en la gran promesa del tenis chileno. En la época de Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú, lo suyo fue un impacto. Entrevistas, contratos millonarios y fama fácil a los 15 años.

El ejercicio de todos fue el mismo: si había logrado ese capítulo exitoso a corta edad, le tocaba repetirlo una y otra vez, hasta convertirse en una estrella mundial. Pero el deporte –como la vida misma- está lleno de matices, y Aguilar se fue enredando en ellos. Las expectativas se convirtieron en presión. La plata no duró mucho, y aunque llegó a ubicarse 167° del mundo, nunca cumplió lo que se esperaba de él.

¿Qué fue de Aguilar después de eso?

-“Me retiré hace unos años. No estaba muy seguro, pero creí en ese momento que era lo mejor. Actualmente estoy a cargo del grupo de proyección de la Academia de Nicolás Massú, mi gran amigo. Me hace feliz ayudar a los más jóvenes. Quiero aportar con mi experiencia”.

Luego de una exhibición en Angol, previo a la clínica ofrecida por Fernando González, conversó con Las Noticias.

-A tus 35 años estás retirado del tenis activo. Pero, ¿en qué está hoy Jorge Aguilar?

-Llevo cuatro años retirado del tenis profesional, un hermoso deporte que se ha transformado en mi vida. De todos modos, cada vez que tengo la chance de jugar algún torneo, lo hago. El tenis lo llevo en la sangre. Además de eso me dedico a disfrutar a mi familia, pues tengo dos hijas, una de 13 años y otra de siete años, apenas.

-Una vez que te retiras, empiezas a trabajar con Nicolás Massú?

-Exactamente. Comienzo a trabajar con mi gran amigo el Nico Massú. Es una gran persona, compañero de equipo en Copa Davis por muchos años. En la actualidad tenemos una Academia en la Ciudad Deportiva de Iván Zamorano.
Ahí tiene su Escuela de Tenis el Nico Massú, y yo soy una especie de monitor y ayudo a los otros profesores entregando toda mi experiencia. También apoyo a un grupo de tenistas de élite…eso ya es mío propio, y se llama Tenis Aguilar.

-¿A qué edad te diste cuenta que lo tuyo era el tenis? En esto no siempre los padres apoyan, pues quieren algo más seguro, que pasa por los estudios…

-Aunque no me lo crean, yo a los 11 años tenía muy claro que mi rumbo era el tenis. Tuve problemas con mi mamá. Mi madre no quería que tomara una vida tan distinta al resto de los jóvenes. Sabía que esto significaba dejar estudios y hasta amigos. Tuve la suerte de conocer a una persona que para mí fue fundamental en mi carrera, que fue don Carlos Herrera, ex presidente de la Federación de Tenis. Fue él quien me cobijó en su Casa de Tenis. Eso ya no existe y es una lástima que lo hayamos perdido. Gracias a don Carlos (Herrera) llegué adonde estoy.

-¿Aprovechaste todas las oportunidades?

-Creo que sí. Se me dieron muchas oportunidades y las aproveché…y creo wue fui bastante maduro a los 12 años. Fue a edsa edad que le dije a mi papá que quería dedicarme con todo al tenis. Y así fue…

-¿Cómo fue ese triunfo ante Rafael Nadal?

-Fue en una gira que hicimos por Europa, y nos enfrentamos en un Mundial, en la República checa. Nos enfrentamos en semifinales; él tenía 13 años y yo 14. Fue un gran triunfo, muy estimulante. A pesar de la edad, él ya jugaba como una bestia y se notaba que tenía un futuro tremendo.

-¿Cuál es tu mejor recuerdo como jugador de Copa Davis?

-Son todos bellos recuerdos. El hecho de estar representando a tu país, ya es un gran honor. Todos los partidos jugando por Copa Davis me marcaron y –de hecho- no hay ningún partido del cual no me acuerde.

-Pero siempre hay un partido imborrable…

-Claro que sí. Me gustó mucho un partido que jugamos contra Italia, en la ciudad de Nápoles. Le ganamos a la pareja número cinco del mundo. Jugué con Paul Capdeville y fue un gran triunfo. Son chispazos que nunca los voy a olvidar. Otro recuerdo imborrable fue jugando en Roland Garros. De chico mi sueño era jugar en el cuadro principal de Roland Garros. Lograrlo fue cristalizar un sueño. Tenía 24 años entonces y enfrenté al checo Tomás Berdych.

-El año 2010 fuiste número 167 en el mundo. ¿Qué te faltó para llegar más arriba?

-No lo sé, porque creo que dejé todo. Ahora, claro…creo que faltó un poquito más de apoyo en el sentido de contar con un cuerpo técnico más completo. Tu vez los equipos técnicos de los mejores jugadores del mundo y te das cuenta que viajan con ocho o diez personas. Y eso marca la diferencia. En ese aspecto, me faltó un cuerpo técnico más sólido.

-Tanto se ha dicho que en Chile falta una política de Estado en el deporte. Nos hace falta una entidad busca talentos. ¿Sucede en el tenis?

-Obviamente pues…si acá el Estado nunca ha estado presente. El Estado jamás ha ayudado a los deportistas. Y hablo de los deportistas en general, no solamente del tenis. Aquí en Chile el Estado aparece cuando a ti ya te está yendo bien…Cuando un deportista destaca y ya se está autofinanciando su carrera…aparece el Estado. Por eso creo que en Chile no tenemos cultura deportiva.

PERFIL HUMANO

-¿Cómo te defines en pocas palabras?

-Soy una persona bastante sencilla. Me gusta compartir con los amigos y soy muy fanático de las fiestas electrónicas. Soy muy tranquilo y muy fanático de mi hija menor. Y si puedo ayudar a un jugador o una jugadora siempre lo voy a hacer. Y lo digo porque a mí no me fue fácil…

-¿Tu mejor amigo en el medio tenístico?

-El Nico Massú. Ha sido un amigo, un compañero, un partner, que me enseñó a ver el tenis de otra manera.

-¿El mejor partido de tu vida?

-Contra el argentino José “Chucho” Acasuso, en Roland Garros, año 2010. Ese fue un partido en que la cagué pa’ jugar bien. Perdón por la palabra. Lo que pasa es que el “Chucho” Acasuso era un ídolo para mí, porque lo vi jugar desde chico y era un jugadorazo. Yo mismo me sorprendí porque creo que no cometí más de tres o cuatro errores.