Clase media pide auxilio

Hay una necesidad, hay una razón, hay un principio. Estas tres palabras describen perfectamente el sentir de la clase media chilena que hoy está a punto de sucumbir, al verse acorralada justo ahí en la orilla de la denominada “pobreza”.

Apenas son días los que faltan para que se cumplan 4 meses desde que se conoció el primer caso de Covid-19 en el país, pero, también se concreta el lapso en el que el Gobierno abandonó al 65,4% de la población (Cifra emitida por estudio de Libertad y Desarrollo y acogida por el Banco Mundial) a quienes se le cierra acostumbradamente la puerta a una ayuda social, que en este tiempo de pandemia es estrictamente requerido.

Quizás lo que sabemos de esta calamidad es poco para lo mucho que desconocemos, lo que sí es cierto, es que su efecto negativo se hace cada día más intenso, y a la fecha no existe una gestión gubernamental oportuna que priorice también a esas familias cesantes, endeudadas y en muchas ocasiones desempleadas.

Justo este pasado 30 de junio, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informó que la tasa de desempleo llegó a 11,2% en el trimestre marzo-mayo, su nivel más alto desde agosto de 2004. A esto hago énfasis, porque a muchas personas que actualmente forman parte de esta cifra, se les negó la ayuda del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en su primera fase, por razones que todavía se desconocen, algo que evidentemente no tendría que haber sucedido ya que, todos estamos sufriendo los estragos del coronavirus, especialmente el comercio y consigo sus trabajadores.
Seguidamente se plantea una segunda etapa del IFE en el que se extiende su transferencia de fondos a la clase media, pero ¿cuántos son los potenciales beneficiarios del nuevo traspaso? ¿cuál es la gestión a realizar para obtenerlo? Son estas las interrogantes que nos hacemos, y de las cuales no hay respuestas oficiales, sin embargo, lo que sí es cierto, es que hasta ahora nada ha sido factible, porque la gestión carece de celeridad, por lo que queda solo en una triste e ilusionante “promesa”.

Aquí debe plantearse y aprobarse un crédito con tasa 0% para la clase media, cuya primera cuota a cancelar sea para el 2021. Esto evitará ahogar a nuestro pueblo en deudas, y por el contrario aportará un respiro, una liquidez en sus finanzas que le permita sobrellevar esta realidad pandémica que no tiene fecha de culminación.

La idea es que vivamos bajo un Gobierno que desarrolle la administración para todos sus ciudadanos. Hoy la clase media pide auxilio, necesita tener liquidez.

Leo Fuentes Belmar
Abogado
Presidente Regional del Partido Radical