Con permiso, voy al baño…

Por Jorge Abasolo Aravena

¿Sabían ustedes –mis queridos lectores- que el 85 por ciento del papel higiénico (o confort, como decimos en Chile) es adquirido por las mujeres?

Es que ellas cuidan mucho su cu…tis y todas esas partes pudendas que los hombres dejamos de lado.

Pero hay más. Aún hoy, en pleno siglo XXI, los japoneses se ruborizan cuando tiene que comprarlo. Actualmente se ha creado en Washlet Queen (EEUU) un inodoro con bidet incorporado, que elimina la necesidad de papel higiénico y ahorra así a las púdicas japonesas tener que ir a comprarlo.

Ya que estamos en el país de las encuestas, digamos que en Estados Unidos el norteamericano medio gasta 1, 2 kilómetros de papel higiénico al año. Es decir…”¡trece veces la altura de la Estatua de la Libertad!

Antes de la introducción en Estados Unidos del papel higiénico empaquetado comercialmente, en 1857, la gente utilizaba mazorcas de maíz.

La competencia por dominar este mercado de 3.400 millones de dólares es despiadada. Scot Paper gastó 13 millones de dólares en publicidad para un papel a base de bicarbonato que –al parecer- suprime los malos olores.

La historia de este invento tan íntimo y reconfortante tiene entresijos sabrosos, como para no creerlos de buenas a primeras. Por ejemplo, en la India el papel higiénico es símbolo de status. Indica que se ha viajado o se recibe a extranjeros. (¡¡SIC!!)

Pero la mayoría de los hindúes lo considera poco higiénico. Prefieren lavarse con el agua de taza de plástico, que cuesta un cuarto de dólar. Aunque la taza también es un lujo, ya que el 50 por ciento de la población no cuenta con agua potable. Muchos se lavan con el agua de los pozos o de los charcos, que a menudo contagia enfermedades.

Los antiguos romanos se contentaban con una esponja mojada en agua salada.

He aquí algunos subterfugios o dignas maneras que le permitirán a usted amigo lector, huir de ese momento sin necesidad de decir esa pesada frase “estoy que me c…”

Vamos viendo:
Manera artística: voy a pintar un angelito negro.
Manera bien intencionada: voy a sacar lo mejor de mí.
Manera científica: voy a desechar una hipótesis.
Manera directa: voy a sacarme un peso de encima.

Manera ecológica: ya vengo. Voy a reciclar material biodegradable.
Manera filosófica: voy a pasar de lo abstracto a lo concreto.
Manera franca: me voy a sincerar.
Manera culinaria: voy a ponerle sabor al caldo.
Manera romántica: voy a entregar unos bombones.
Manera coqueta: me voy a echar aguita en los cachetes.
Manera gástrica: voy a despedir un amigo del interior