SEPTIEMBRE, CONVERSACIONES PENDIENTES

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La savia del árbol ha logrado su propósito. Los brotes y flores han comenzado a darle color al mes de septiembre. En medio de Pandemia, la comunidad se alista para conmemorar nuestro aniversario patrio. Volantines, banderas, empandas, pajaritos, vino tinto y del otro, nos anuncian el perfume de la primavera que se acerca a pasos agigantados. El aroma del pasto húmedo, recién cortado en la plaza para poder jugar futbol con mis amigos en la población se constituían en el ritual sagrado de los muchachos en Campos Deportivos. Pero, septiembre siempre me recuerda que tenemos una conversación pendiente.

Nuestro País, nosotros, tenemos una conversación pendiente. Los hechos ocurridos el 11 de septiembre de 1973 y la dictadura militar dejaron una herida muy profunda, que ninguna de las curaciones, remedios, o parches que la sociedad ha intentado instalar la pueden sanar.

Solo se sanará esa herida en la medida que conversemos el tema, dialoguemos con altura de miras, entre los tolerantes, y saquemos aprendizajes y enseñanzas para acudir a nuestro seno familiar y educar a nuestros hijos e hijas en torno a mirar nuestra historia y aprender de ella y sus errores.

Los filósofos nos dan la guía para esta conversación. Platón nos invita a dialogar, a superar los límites de lo escrito. Sócrates nos platea que nosotros mismos tenemos la solución e invita a poner en cuestionamiento lo que se ha sido hasta ahora para ser otro. Nos invitan a dialogar, a desarrollar el lenguaje del alma, la búsqueda filosófica: hablar y escuchar de corazón a corazón.

Debemos saber hablar, esto representa la evolución individual y colectiva que experimentamos como sociedad. Pensamos, frecuentemente, que nos comunicamos. Una cosa es hablar, otra conversar y otra muy diferente es dialogar. Debemos dejar el lenguaje intrascendente, técnico y cotidiano para llegar al lenguaje del alma, ese que va del corazón de uno al corazón de otro.

Es el momento de conversar, de educar para la Verdad. Frases como deberían haber muerto a más, debería volver la Dictadura y no fueron muchos los muertos y desaparecidos, deberían salir de nuestro vocabulario. No es sano para nuestra convivencia. No nos hace avanzar a una sociedad mejor en donde podamos, en conjunto ser felices.

Será un momento crucial de conversación el proceso constituyente que se inicie luego del plebiscito de octubre. En este espacio, ciudadanos comunes y corrientes, los que formamos Chile, seremos los que definiremos el futuro del país.

Diálogo, respeto y tolerancia, son los pilares que podrán guiarnos hacia nuestro Nuevo País. Y como nos dice Fito Páez en su canción al lado del Camino: “Nadie nos prometió un jardín de rosas. Hablamos del peligro de estar vivo”.