ADIOS OMAR LARA, LA VOZ DE PORTOCALIU

Por André Jouffé

“La poesía, es una lucha con la palabra en la que creemos cada vez menos”, escribió alguna vez (Omar Lara).

Supe a través de Milena Gallegos, gestora cultural de Mulchén y que organizaba anualmente la feria del libro local, que Omar Lara había sufrido un infarto hace siete años pero que había quedado como “tuna”. Siete años después ese corazón repartido entre Chile y Rumania, segunda patria obligada, dejo de latir.

La poesía de Omar Lara, un enunciado tenue, repo- sado, sobre la experiencia de sí … vale más/ no importa tanto/ apenas/ como de aquí a la muerte.

El dos de julio la familia hizo trascender de su deceso en la madrugada.

Tenía 80 años de vida y estaba asentado desde mucho tiempo en la capital penquista. Hizo sus estudios en la Universidad Austral de Valdivia, donde acogía a los que a vece no tenían donde dormir, como el entonces joven cantautor y escritor Patricio Manns, quien a menudo abusaba de la confianza del dueño de casa, soltero aún, llevando a sus parejas de turno. A una de ellas Manns le dedicó el “Valdivia en la niebla”, inspirada después de una noche de amor en el lecho facilitado por el nacido en Nueva Imperial.

El poeta Vejar, alcohólico lo apodaba “tomar Lara”, pero a diferencia de nosotros Omar sabía beber, podía hacerlo en grandes cantidades y ganarnos al dudo sin cesar.

En la calle Ongolmo 139 funcionaba su librería y uno podía encargarle libros de cualquier parte del mundo en tiempos donde no existía Ala ni nada semejante.

Los días jueves al atardecer reunía a los amantes de la poesía y de la prosa para lecturas y los sábados en la mañana el aportada las empanadas tipo once de la mañana y los asistentes el vino.

En sus ausencias debido a las numerosas invitaciones recibidas del exterior, la librería era atendida por su esposa o por su hija.

Era todo cálido y tranquilo; porque Omar parecía operado de los nervios.

Simpático, práctico y cordial no era de rencores sino de muchos amores.

Fue reconocido por sus obras, como Argumento del día (1964), Los Enemigos (1967), Serpientes (1974) o El viajero imperfecto (1979), pero también por impulsar el grupo y revista Trilce, en Valdivia, con la cual difundió ampliamente el panorama literario nacional.

Tras el Golpe de Estado de 1973, Lara fue encarcelado durante tres meses y luego partió al exilio en Perú y luego se fue a Europa, logrando graduarse en Filología en la Universidad de Bucarest, en Rumania, destacando desde entonces su trabajo como traductor de poesía.

En los 80, Lara se trasladó a España, donde refundó la Revista Trilce y dio inicio a Ediciones LAR (Literatura Americana Reunida), con la cual siguió trabajando una vez que regresó a Chile y se instaló en Concepción.
Entre los premios que recibió el poeta destacan el de la Casa de las Américas de Cuba en 1975, el Premio Internacional Fernando Rielo (1983), la Medalla Mihai Eminescu en Rumania (2001), la Medalla Presidencial Centenario de Pablo Neruda (2004), el VII Premio Casa de América, de España (2007) y el Premio Atenea de la Universidad de Concepción (2015).