En Suiza fallece el Investigador Miguel Da Costa Leiva, ligado a familia de Collipulli

COLLIPULLI.- A los 82 años y tras complicaciones de un infarto, murió en Suiza -donde estaba radicado desde el año pasado- el académico de la Facultad de Humanidades y Arte y socio de la Corporación Universidad de Concepción, Miguel Da Costa Leiva, destacado estudioso de la obra del Rector Fundador y Vitalicio Enrique Molina Garmendia.

Descendiente de portugués, Miguel Da’Costa nació el 3 de octubre de 1938, tuvo su primera formación en la Escuela Núm. 1 de su natal Collipulli, estudiando posteriormente en la Escuela Normal Rural Experimental de Victoria, desde donde egresó como profesor primario en 1960.

Luego, ingresó a la carrera de Filosofía de la Universidad de Concepción recibiendo su título 1965 de la Universidad de Chile, como era en esa época.

Se doctoró en Filosofía y Letras, en 1978, en la Universidad Complutense de Madrid, tras cursar la licenciatura en Filosofía Pura, en la misma casa de estudios, que era un requisito para el grado. Más tarde, a fines de los 90s, se especializó en bioética a nivel de magíster.

Fue parte del cuerpo académico del Departamento de Filosofía de la Universidad de Concepción, e impartió en las áreas de ética, ética profesional, filosofía educacional y filosofía antigua, por más de 40 años.

En su amplia producción bibliográfica y artículos de revistas especializadas se cuentan textos sobre los filósofos presocráticos, ética, ética profesional y bioética; pero es ampliamente conocido por ser uno de los mayores especialistas en la obra del Rector Vitalicio de la U. de C., Enrique Molina Garmendia.

Investigación doctoral
Da’Costa destacó además por el aporte que ha significado una de sus obras, libro académico, Crónicas Fundacional de la Universidad de Concepción (1917-1920), escrito en los años 80s, a la recuperación de la historia de la casa de estudios.

Fue en vida Gobernador Distrital de Rotary Club, Socio del Club Concepción e integrante de la Masonería.-

Los académicos de la U. de C., ante su fallecimiento han destacado su calidad humana. “Fue una persona justa, preocupada por los demás, y trabajaba en un montón de cosas que iban en beneficio de los más desposeídos», menciona.

“Como buen masón, rotario y filósofo, el sentido de la vida, la idea de justica, el desarrollo de virtudes, el desarrollo de la cordialidad entre las personas, eran sus principales intereses”, han indicado.

El Dr. Da Costa, deja su esposa María Eliana Soto y sus hijos Miguel, Mahal, Héctor y Sarai. Sus restos fueron cremados el miércoles en una ceremonia familiar y será sepultado hoy en Suiza.- A sus hermanos y familia en Collipulli expresamos nuestros sentimientos de pesar.-