LA AMNESIA SELECTIVA SOBRE “DETALLES” DE MASACRES

Por André Jouffé

Están seniles allá en Punta Peuco los ex con poderes de mando, libres algunos corderos inocentes, y lo principal: los puentes permanentes con el terrorismo de Estado que hemos padecido en nuestro país, cuando aborda el papel cumplido por las distintas agencias y corporaciones (Iglesia, partidos políticos, universidades, medios de comunicación y soplones).

Frente a dichos fenómenos, o en al pronosticar fatídicamente que los totalitarismos modernos no conceden a sus enemigos la muerte del mártir sino la simple, silenciosa y anónima desaparición.

En definitiva, el 11 contiene profundas reflexiones sobre temas filosóficos, jurídico-penales que son al mismo tiempo universal y una tremenda actualidad
del reciente estado de nuestra vida nacional latinoamericana y que lo convierten creo, en una lectura obligatoria escolar, tan expuestos hoy en día a discurso indiferentes y hasta contrarios a la vigencia de los derechos humanos y al sostenimiento del Estado de Derecho.

Abramos nuevamente las páginas de José Saramago: la gente tiene derechos pero no sabe usarlos.

En la Alemania nazi, pueblo desgraciadamente obediente a emperadores (como los romanos, chilenos, rusos y chinos) con fuhrers actuaron como bovinos. Sus atisbos de rebelión, tardíos.

¡Qué hablar de Estados Unidos porque sería injusto teñir de ganado solamente a los centro europeos, o a los seguidores de Stalin o Jarulsewsky o al Presidente de Nicaragua!

Porque han de saber que en tiempos de Hitler no existía ninguna sanción penal en contra de quienes se negaban a participar en el holocausto; solo mas trabas para ascender en los cargos, granjerías y digamos, algo marginal en una guerra mundial. Jamás se supo de alguien asesinado por no dispararle a un judío. ¿Entonces por qué lo hicieron?

Para quedar bien con el patrón, dicho en buen chileno.

Hoy en Chile, nadie comprende los problemas de la Asamblea Constituyente, ni de la PDI y del Poder Judicial. O como en una semana MEO ha sido subido y bajado tres veces de su candidatura.

Esta columna me conlleva a ser muy breve: Fuenteovejuna. La sabiduría de los pueblos es un mito, asimismo que cada uno merece al gobernante que merece. Didácticamente imposible si el cerebro no diversifica, clasifica ni difiere. Simplemente es un caudal que veces cursa medio continente como el Amazonas o cae al precipicio del Niágara.