«Las Aventuras de un testigo privilegiado»

Por Jorge Abasolo.

Muchas veces, al referirnos a aquel veleidoso ascensor llamado existencia, se
dice que el destino está trazado. Está trazado…¿o lo trazamos nosotros?

Y surge una tercera pregunta, ¿cuánto podemos nosotros darle una dirección
exacta a nuestras vidas?
Y están los que señalan que tenemos el destino que nos hemos merecido.
Encuentro un tanto conformista esta sentencia.
Tanto en la antigüedad como en nuestros días resulta difícil ponerse de
acuerdo acerca de un tema tan subjetivo, tan complejo y que se puede enfocar
desde múltiples miradas.
Para algunos, eso llamado Destino es una fuerza desconocida que se cree que
obra sobre los seres humanos y los sucesos.
Hay destinos trágicos…vidas plenas, vidas riquísimas y vidas muy intensas.
Val a esto como nota introductoria para referirme al último parto literario de
Orlando Sáenz.
No es político pero ha conocido a Jefes de Estado, ministros parlamentarios y
gente que habita en la trastienda del poder y una algarada de personajes de
esos condenados a pasar a la historia.
Ingeniero civil y empresario, Orlando Sáenz Rojas se ha hecho acreedor del
escaso privilegio que reciben algunos seres humanos a través de su vida: ser
testigo de sucesos relevantes acontecidos durante su inquieta y significativa
existencia. Y aunque su modestia no lo admita, considero que él mismo
encarna un personaje clave de nuestra historia.
“Aventuras de un testigo privilegiado” es un libro fascinante y escrito
lejos de la prosa alambicada. Es claro, directo y sin afeites.
En los capítulos de esta nueva entrega, el tono narrativo es más subjetivo y la
perspectiva se percibe cercana a lo entrañable, la mirada es más de afectos, la
curiosidad no se extingue, mientras el autor sabe escindir lo medular de lo
accesorio.
-“Lo que mi eventual lector tiene en sus manos no es una autobiografía. Mi
objetivo ha sido relatar episodios más bien de carácter público, que considero
ligados por una temática común y que creo podrían ser útiles para mis
semejantes, como experiencias valiosas que le acontecen a alguien que no se
ha propuesto ser otra cosa que un atento testigo privilegiado de lo que se
escucha y ve. Es esencial señalar que, para escribir estas aventuras, no he
recurrido a otra fuente de información que mi propia memoria. Pese a eso les
garantizo a mis lectores la absoluta veracidad de lo que relato”, dice Orlando
Sáenz.

El propósito de este volumen, como señala su autor, es claro y transparente:
relatar acontecimientos vividos, que pueden tener un interés para quienes
deseen profundizar en hitos del pretérito reciente de la historia, especialmente
la nuestra.
De vida intensa e interesante, pocos saben que Orlando Sáenz conoció
personalmente a Bobby Fischer, el mejor ajedrecista de todos los tiempos.
Vamos por más: es pariente del ex presidente Carlos Ibáñez del Campo, su
padre fue radical y tuvo como madrina ni más ni menos que a Amanda
Labarca.

Orlando Sáenz Rojas es ingeniero civil, empresario, director de varias
empresas y socio fundador de O. Sáenz y Cía. Profesionales Asociados. Fue
dirigente universitario en la Federación de Estudiantes de la Universidad
Católica, ayudante y profesor en las universidades de Chile, Católica y de
Santiago, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, ASIMET,
y de la Sociedad de Fomento Fabril, SOFOFA, asesor económico del
Ministerio de Relaciones Exteriores, embajador de Chile ante la Asamblea
General de Naciones Unidas y ante la Asamblea del Fondo Monetario
Internacional, entre muchos otros cargos.
Un libro ameno y que fisgonea en los meandros de sucesos históricos para
encontrar el detalle o el pasaje que desconocíamos.

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