Químicos sin control 

En medio del legítimo debate por la creciente violencia escolar en Chile, existe un flanco poco visible, que no está siendo abordado con la seriedad que requiere: la facilidad con que se puede acceder a sustancias químicas potencialmente peligrosas o a los insumos para prepararlas. 

Hoy, en nuestro país, productos como el nitrato de potasio —conocido comúnmente como salitre— o ácidos de uso industrial, como el ácido sulfúrico presente en las baterías, pueden adquirirse sin mayores restricciones en comercios establecidos o incluso en línea. Si bien estos compuestos tienen usos legítimos en la agricultura, la industria o incluso en contextos educativos, también es sabido que pueden ser utilizados para fabricar artefactos explosivos caseros con relativa facilidad. 

La normativa chilena vigente regula principalmente las sustancias ya elaboradas o directamente clasificadas como explosivos. Sin embargo, deja amplios vacíos respecto al control de precursores químicos, es decir, aquellos compuestos que, combinados, pueden dar origen a materiales peligrosos. A diferencia de países europeos, donde la venta de estos precursores está estrictamente regulada, en Chile su adquisición sigue siendo sorprendentemente accesible. 

En un contexto donde hemos sido testigos de episodios de violencia en comunidades escolares —algunos de ellos con planificación previa—, la disponibilidad irrestricta de estos insumos constituye un riesgo evidente. No se trata de generar alarma, sino de asumir una realidad: la prevención también pasa por restringir el acceso a los medios que pueden facilitar hechos graves. 

Actualizar la legislación en esta materia no implica obstaculizar el desarrollo productivo ni la enseñanza de las ciencias, sino establecer mecanismos razonables de control, trazabilidad y responsabilidad en la venta de sustancias químicas sensibles. Tal como ocurre con otros elementos de riesgo. 

¿Vamos a esperar que ocurran incidentes mayores para tomar acción? La regulación de precursores químicos tiene que dejar de ser un tema técnico de nicho. 

Andrés Vega 

Director Depto. Ciencias Químicas 

Universidad Andrés Bello